Qué ver y qué hacer en Alver

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Qué ver y qué hacer en Alver

Alver está justo al norte de Bergen, en Nordhordland, y se recorre como una excursión de costa: islas, estrechos, un brezal que sigue en uso y un centro, Knarvik, pegado al agua. El municipio tiene poco más de 30.000 habitantes y unos 679 km². Desde el 1 de enero de 2020 reúne lo que antes eran Lindås, Radøy y Meland. El nombre sale de la granja de Alver, junto al estrecho de Alverstraumen. En nórdico antiguo era Alviðra: un lugar abierto al tiempo por todos lados.

Forma parte de la reserva de la biosfera de Nordhordland, la primera que la UNESCO reconoció en Noruega, en 2019. Si tu viaje va detrás de los fiordos más conocidos, Alver es el otro plan: costa abierta, pueblos pequeños y el Lurefjorden, mucho más recogido, a media hora larga de Bergen.

El término municipal es grande y tiene más de 800 islas e islotes. Estas son 10 cosas que ver y hacer en Alver, repartidas para que no intentes verlo todo en una sola tarde.

1. Ver la iglesia de Knarvik

Iglesia moderna de Knarvik, de madera, con la torre triangular al anochecer

La iglesia de Knarvik es el edificio que más llama la atención del municipio. Está en lo alto del pueblo, se construyó en madera con un diseño de Reiulf Ramstad Arkitekter y se consagró el 30 de noviembre de 2014. Cabe unas 500 personas. La torre triangular y las cubiertas que van subiendo se reconocen desde la carretera.

En 2015 ganó el premio del público de los Architizer A+ Awards, en la categoría de edificios religiosos, y quedó nominada al premio de arquitectura contemporánea de la Unión Europea, el Mies van der Rohe. El exterior se puede ver siempre. El interior depende de los cultos y de las aperturas de temporada, así que conviene mirar el horario de la parroquia si quieres entrar. Al atardecer la silueta de madera se ve especialmente bien.

La estatua de Ivar Medaas

En el centro comercial de Knarvik hay una estatua de bronce de Ivar Medaas (1938-2005), de Alversund, con un violín tradicional noruego, el hardingfele, en la mano. La hizo Arne Mæland y se inauguró en noviembre de 2010. Medaas fue cantante de revista y se le recuerda sobre todo por la canción «Dar kjem dampen». Es una parada de cinco minutos, útil para ponerle cara a la cultura local antes de seguir hacia la costa.

Knarvik, junto con Alversund, ronda los 6.600 habitantes y es el centro administrativo. Hay tiendas y sitios para comer, y sirve de base si duermes fuera de Bergen.

2. Caminar por el brezal de Lygra

Edificio del Lyngheisenteret sobre el brezal de Lygra

El Lyngheisenteret, en la isla de Lygra, es el plan que más merece la pena de todo Alver. Es un museo vivo y el centro nacional del brezal costero, un paisaje cultural de unos 5.000 años que se mantiene con pastoreo y con quemas controladas del brezo, como se ha hecho durante siglos. La reina Sonja lo inauguró en el año 2000. El propio centro lo presenta como el único lugar de Europa donde se puede visitar un brezal costero auténtico que siguen cuidando agricultores de la zona, y ha recibido el premio de paisaje cultural de la UNESCO (2001) y el Europa Nostra (2005).

Hay senderos fáciles, una película, una exposición y un comedor, Matstova, con comida local y vistas al fiordo. En el brezal se ven las ovejas de raza antigua y, con suerte, el águila marina. A un kilómetro está la iglesia de Lygra, de 1892, un templo de madera blanco con el paisaje abierto alrededor.

El acceso al edificio de información es gratuito. La película y la exposición cuestan 100 NOK (70 NOK para estudiantes). Los menores de 16 años no pagan. El horario que publica el centro es de miércoles a viernes, de 11:00 a 15:30, y los domingos de 12:00 a 17:00. Con ese calendario cierra lunes, martes y sábado. En temporada puede cambiar, y los grupos reservan todo el año. Míralo en su web antes de desplazarte: llegar y encontrarlo cerrado es el error más fácil de esta excursión.

Cómo llegar a Lygra

En coche son unos 55 minutos desde el centro de Bergen y unos 30 desde Knarvik. Se toma la E39 hacia el norte, se gira a la RV57 en la rotonda anterior a Knarvik, en dirección a Leirvåg, y en Seim se siguen las señales al Lyngheisenteret. La dirección es Lurevegen 1575, Ytre Lygra, 5912 Seim.

En bus, Skyss deja en la parada Lygra snuplass. Desde ahí hay unos 600 metros a pie. El barco expreso de Norled tarda unos 40 minutos desde Strandkaiterminalen, en Bergen, hasta el muelle de Lygra. Luego quedan unos 15 minutos caminando. Ese sendero desde el muelle no está adaptado para quien tenga dificultad para andar. El centro pide reservar la parada de Lygra con antelación, mejor el día anterior.

3. Asomarse al Lurefjorden desde Seim

Iglesia blanca de Seim, cementerio y el Lurefjorden con montañas al fondo

Seim es un pueblo pequeño sobre el Lurefjorden, y la parada se justifica por la vista. La iglesia de madera, de 1878, queda en alto, con el cementerio, el fiordo y las colinas al otro lado. Aunque no entres, el mirador natural del entorno ya vale el desvío: está de camino a Lygra.

Seim fue granja real desde la época de Harald Cabellera Hermosa, y varias de las primeras sagas colocan aquí a los reyes. Si te interesa ese mundo, en el blog tienes el contexto en quiénes fueron los vikingos y cómo vivían.

4. Parar en Håkonshaugen

Túmulo de hierba de Håkonshaugen, en Seim, con la piedra conmemorativa a un lado

Håkonshaugen, también llamado Kongshaugen, está al sureste de la iglesia de Seim. Las sagas (Heimskringla, Fagrskinna y Ágrip) cuentan que Håkon el Bueno murió por las heridas del combate de Fitjar, hacia el año 961, y que lo enterraron en la granja real de Seim.

El túmulo se excavó en 1879 y en 1958. Se reconoció el borde de un montículo de unos 20 metros y restos de un féretro o de unas andas. No aparecieron el cuerpo del rey ni la espada Kvernbit, que según el relato iba con él. La tradición es, hoy, la única base para decir que Håkon está ahí. En 1961, con motivo del milenario, se reconstruyó el túmulo y el 17 de junio lo inauguró el rey Olav V. Es una parada breve, al aire libre y sin taquilla, a pocos minutos de la iglesia.

5. Bañarse en Fisketangen, Vallevika y Fløksand

En verano Alver se usa como costa de baño de la gente de la región. El agua sigue fría: el plan es sol, roca y un chapuzón corto.

Costa de Lygra, con granjas, un barco y ovejas junto al agua

La foto es la orilla de Lygra, junto al centro del brezal. Los baños quedan en otros puntos del municipio y tienen ese mismo carácter de roca, granjas y agua fría.

Cerca de Seim, Fisketangen tiene dos playas de arena poco profundas, cómodas si vas con niños. Vallevika es más abierta y desde ahí salen senderos hacia el hayedo de Vollom, un bosque poco habitual en esta costa. En Holsnøy, Fløksand es una de las zonas de baño más usadas y tiene una pasarela hasta un islote cercano. Al noroeste de esa misma isla, Io es un área de recreo con baño en roca y sitio para tienda.

Holsnøy, la península de Lindås (Seim y Lygra) y Radøy quedan en lados distintos del municipio. Si quieres bañarte, elige una de las tres zonas y no intentes sumarlas todas en el mismo día.

6. Visitar la iglesia de Manger

Iglesia blanca de Manger, en Radøy, con el campanario verde y el cementerio nevado

La iglesia de Manger está en el pueblo del mismo nombre, en la isla de Radøy. La que ves ahora es un templo de madera blanco, de 1891, proyectado por el arquitecto bergenés Hans Heinrich Jess. Tiene unas 440 plazas y está catalogada.

En este solar ha habido iglesia desde la Edad Media. La primera fue una stavkirke, probablemente del siglo XII. De ese tipo de templos hablamos en la guía de iglesias de madera de Noruega. Hacia 1743 se levantó aquí una iglesia de piedra. En 1814 sirvió como iglesia electoral: fue uno de los colegios de las primeras elecciones noruegas, las que llevaron a la Constitución de Eidsvoll. A finales del siglo XIX se consideró pequeña y se derribó. En su lugar se construyó el edificio actual, consagrado el 27 de octubre de 1891.

El pueblo de Manger ronda los 1.100 habitantes. Se llega en coche desde Knarvik por los puentes, sin ferry.

7. Ver la iglesia de los emigrantes en Sletta

Iglesia de los emigrantes en Sletta, de madera blanca y torre con tejado rojizo

En Sletta, también en Radøy, hay una iglesia que no se parece al resto de los templos de la zona. Es la antigua iglesia luterana de Brampton, en Dakota del Norte. La construyeron emigrantes noruegos entre 1908 y 1922. En 1997 se trasladó a Sletta, donde ya había un cementerio, como parte de la historia de la emigración del oeste de Noruega.

La torre, con el tejado rojizo y las cruces, delata ese origen americano. El exterior se visita con calma en cualquier época. Para el interior, depende de las aperturas locales.

8. Bajar hasta la cabaña Sjøbua y Fosnstraumen

La cabaña de día en Byngja

Sjøbua es una de las tres cabañas de día de Alver. Está casi en el agua, en el área de recreo de Byngja, al norte de Radøy. Desde el aparcamiento hay unos 750 metros, 10 o 15 minutos, con muy poco desnivel: primero un camino de grava y después una pasarela de madera. Tiene estufa de leña y un baño accesible. Sirve para hacer un alto durante el paseo. Es una cabaña de día, no un alojamiento donde dormir.

Se llega saliendo de la FV5484 unos 8,5 km al norte de Manger, o 1 km al sur de Bøvågen, siguiendo las señales hacia Byngja. La parada de bus más cercana es Byngja kryss. También se puede llegar en kayak o en bote.

El estrecho de Fosnstraumen

Un poco más al norte, el puente de Fosnstraumen cruza el estrecho entre Radøy y Fosnøyna. La corriente de marea concentra el pescado y el lugar lleva siglos usándose para pescar. Es uno de los mejores sitios de pesca de Nordhordland. La corriente es fuerte: es un lugar de caña, no de baño.

En Kotedalen, junto al extremo sur del puente, los arqueólogos documentaron un asentamiento de la Edad de Piedra. Identificaron al menos 16 fases de ocupación a lo largo de unos 5.500 años. En los restos había sobre todo pescado, y también foca, nutria y aves marinas. La gente volvía por el estrecho. El interés de Kotedalen está en el paisaje y en lo que documentaron las excavaciones.

Manger, Sletta, Byngja y Fosnstraumen están en Radøy y se pueden encadenar en una tarde si vas en coche.

9. Cruzar el puente de Alversund

Puente colgante de Alversund, con las casas del pueblo en la ladera

Alversund está pegado a Knarvik y comparte con él el núcleo urbano. El puente colgante, abierto en 1958, salva el Alverstraumen, el estrecho del que salen el nombre del pueblo y el del municipio. El pueblo sube por la ladera, con casas de madera sobre el agua. Es una parada corta, de las que se hacen al salir o al volver de Knarvik, sin necesidad de organizarlas como una excursión propia.

10. Llegar por el puente de Nordhordland

Tramo flotante del puente de Nordhordland, apoyado sobre pontones de hormigón

El puente de Nordhordland es la puerta de entrada desde Bergen. Mide 1.614 metros y une Klauvaneset, en Bergen, con la isla de Flatøy, ya en Alver, sobre el Salhusfjorden. Se abrió el 22 de septiembre de 1994. Combina un tramo atirantado, con un mástil de 99 metros y 32 metros de gálibo para los barcos, y un tramo flotante de 1.246 metros apoyado en diez pontones.

Esos pontones no van anclados al fondo por los lados: el fiordo ronda los 500 metros de profundidad y un anclaje lateral no era viable. Es el segundo puente más largo de Noruega y lleva la E39, con un paso para quien va a pie o en bici. Desde 2019 tiene peaje de nuevo. Cruzarlo ya es parte del paisaje del día. El detalle de buses, peajes y coche de alquiler está en cómo moverte por Noruega.

Cómo organizar la visita

Alver no cabe en un día si quieres ver la costa con calma. Dos excursiones desde Bergen, cada una por su lado, funcionan mejor:

  1. Knarvik, Seim y Lygra. Iglesia, estatua, Håkonshaugen y el brezal, con comida en el Lyngheisenteret si abre ese día. Todo queda en el mismo lado y se hace en coche sin ferry.
  2. Radøy. Iglesia de Manger, iglesia de los emigrantes en Sletta, paseo a Sjøbua y una parada en Fosnstraumen.

Holsnøy y las zonas de baño piden un tercer hueco, y solo compensan con buen tiempo. Sin coche, lo razonable es Knarvik en bus y Lygra en bus o en barco expreso. Radøy se complica bastante más.

La forma oficial del noruego en el municipio es el nynorsk. La web municipal y muchos carteles están en esa variante. Con el inglés se resuelve el día a día en Knarvik y en el centro de Lygra.

Cómo llegar a Alver

Desde el centro de Bergen, Knarvik queda a unos 30 o 40 minutos en coche por la E39 y el puente de Nordhordland. Lygra, a unos 55 minutos. Los autobuses de Skyss salen de la estación de Bergen hacia Knarvik y, en algunas expediciones, siguen hasta Lygra. Horarios en skyss.no. El barco expreso hasta el muelle de Lygra se reserva con Norled.

Los diez planes de esta guía quedan unidos por carretera y por puentes. Las carreteras locales son estrechas en los tramos de Radøy y de Lygra. En verano hay más tráfico de gente que va a la costa.

Cuándo ir

De mayo a septiembre el brezal está verde, los barcos funcionan con más frecuencia y tiene sentido dormir una noche en la zona. Julio y agosto son los meses de baño, con el agua fría igual. En el horario habitual el Lyngheisenteret abre de miércoles a viernes y el domingo, y el sábado está cerrado. Comprueba el calendario antes de ir.

En invierno se pueden ver los exteriores de las iglesias, el puente y la costa vacía. Anochece pronto y varios servicios cierran. Lleva chaqueta de viento en cualquier mes: el nombre del municipio, «abierto a todos los tiempos», no es una metáfora.

Fuentes